lunes, 22 de febrero de 2010

G. Referencia. 21 de Febrero

Hace poco que ha pasado, o podría decir que está pasando. Antes vivía sin mirar hacia mí, mirando al resto y siguiendo un camino que se suponía que era que tenía que seguir, que era lo que se esperaba de mí. Intentaba ofrecer mi ayuda para todo, pero nunca pedía ayuda y cuando me la ofrecían la rechazaba.
Entonces, apareció alguien que me abrió los ojos, que me enseñó que hay algo más que el camino marcado y me hizo darme cuenta de que tenía que buscarme y buscar que quería ser en esta vida. Me hizo quererme más y no depender de la felicidad del resto para encontrar la mia propia.
Pero esa persona se marchí y entonces me sentí perdida. Antes tenía una camino, algo a lo que seguir; pero después de haber visto ese nuevo camino que se abría ante mí no podía volver a él. Sin embargo, no sabía como encontrar ese nuevo horizonte ni como llegar a él.
Después de preguntarme por qué Dios me enseñaba todo lo que podía conseguir y lo feliz que podía llegar a ser, ahora me lo quitaba.
Comprendí que era yo la que tenía que ir en busca de ese camino. Así que comencé una etapa de mi vida en la que estoy intentando disfrutar de cada momento sin impacientarme por lo que llegará. Porque lo que tenga que llegar, llegará; pero si yo no voy haciendo y buscando ese camino, mi camino, nunca llegaré a él.
He aprendido que es bueno ayudar a los demás, pero que yo también soy importante y que si algo me hace daño, no tengo porqué seguir con ello. He aprendido que ser feliz no trata de tener una vida perfecta y fácil; sino de saber enfrentarse a los obstáculos que aperecen y aprender de ellos; porque así el siguiente obstáculo será más pequeño.

Txaski