El 2012 ya ha empezado y seguro que con él todos o casi todos hemos hecho los típicos propósitos de Año Nuevo que luego no se cumplen en los siguientes 12 meses. Yo también los he hecho, pero tengo la pequeña esperanza de cumplirlos, ya que este 2011 ya pasado he cumplido algunos propósitos que nunca me llegué a plantear en la Nochevieja de hace un año: he acabado la carrera, he perdido casi 10 kilos, he encontrado a alguien con el que estoy encantadísima y me quiero bastante más. Mis propósitos de este año, bajar los 10 kilos que me sobran aún, sacarme el euskera y conseguir un trabajo, mantener al chico perfecto a mi lado y darme cuenta de que soy la mejor (jaja, y vosotros también sois los mejores, no penséis que soy una agocéntrica).
Que bonito suena todo esto, ¿Verdad? ¡Cuántos planes y sueños por cumplir! Sería una pena que llegaran sorpresas inesperadas que te hicieran girar tus propósitos 180º. Una enfermedad, una llegada inesperada o incluso un viaje pueden hacer que todo cambie en menos de 300 días...
Cómo ninguno de nosotros sabemos dónde estaremos dentro de un año y como tenemos aún muchas horas que disfrutar, no perdamos el tiempo y
carpe diem.
Txaski
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